sábado, 21 de noviembre de 2009

LA MANSION DE BILL GATES




´´Bill Gates quiso una vivienda en la que la tecnología no molestase´´


Tecnología, toda la que fuera posible, pero que ni se viese ni molestase. Aunque parezca inverosímil, con esta filosofía se dirigió Bill Gates, fundador del imperio Microsoft, a la firma de arquitectos Bohlin Cywinski Jackson (BCJ) para encargarles el diseño de su mansión a orillas del lago Washington, en las cercanías de Seattle, en Estados Unidos.




Bernard Cywinski, uno de los artífices de esa casa, paradigma del hogar digital más avanzado del planeta, estuvo en Madrid para tomar parte en las conferencias organizadas por Acceda, empresa que montó una gigantesca comunidad tecnológica durante la última feria SIMO.

'Desde el principio', recuerda el arquitecto, 'el deseo de Bill Gates era que su casa fuese un ejemplo de la tecnología del futuro, la que él explora y define desde Microsoft, pero al mismo tiempo quería que fuese ecológicamente responsable'.

'Para lograr lo que nos pedía', añade Cywinski, 'necesitábamos madera reciclada de una calidad que en aquel momento, hace unos 10 años, no existía en el mercado. A la vista de ello, Gates decidió fundar una factoría de reciclaje de madera, que hoy funciona por su cuenta como empresa, y ha dado lugar a una nueva industria que no existía y cuyos materiales se usaron por vez primera en su casa'.

'Lo que nos propuso', prosigue Cywinski, 'fue sacar el máximo provecho tanto de la ecología como de la tecnología. Eran dos aspiraciones suyas que iban en paralelo. La casa está construida en gran parte en el interior de una colina, de modo que pueda aprovechar la temperatura ambiental natural de la tierra, que se mantiene en torno a los 12º C. Se trata de un ejemplo de eficacia energética, ya que siempre cuentas con esa temperatura natural y nunca se gasta demasiado en calentar unas estancias que se mantienen por sí mismas en esos grados, incluso cuando el invierno aprieta'.

Entre esas estancias está la biblioteca, en la que, entre rigurosísimas medidas de seguridad y con la luz natural descendiendo a través de su bóveda acristalada, se guarda el Codex Leicester, cuaderno de Leonardo da Vinci que Gates adquirió por 30,8 millones de dólares. Difícilmente podrá llegar hasta él el visitante, salvo por expreso deseo de su dueño. A quienes entran en la mansión, amigos y familiares del magnate, se les coloca un minúsculo chip en el cuello de la camisa. Gracias a él, a medida que uno avanza suena su música favorita y las pantallas de televisión se llenan de imágenes que Gates sabe de antemano que le son gratas. El aparato inteligente, conectado a una base de datos, conoce los gustos de cada uno de los que entran, y no tarda en satisfacerlos. Pero, ojo, también sirve para alertar a los dispositivos de seguridad en caso de que alguien quiera traspasar los límites del área común de la mansión y adentrarse en los espacios privados'.

'Una de las principales preocupaciones de Bill Gates era que la tecnología fuese imperceptible y no molestase. Nada de exhibicionismos grandilocuentes', sigue rememorando el arquitecto. 'No quería que hubiera ni un solo cable a la vista, ni siquiera enchufes visibles; las televisiones extraplanas se incrustaron en las paredes y todo se maneja desde un único control central. En las zonas con paredes de piedra hay cámaras diminutas, empotradas para que el visitante no las perciba, con las que se controla a todos los que entran y salen', continúa. 'Me consta que Bill Gates quedó satisfecho', dice sin asomo de arrogancia.

Hace años que fue construida la casa, y si hay algo que envejezca peor que los humanos eso es la tecnología. ¿Qué añadiría si diseñara hoy la casa?

'Desde el lado tecnológico, más conectividad inalámbrica, aunque ya entonces procuramos incorporar toda la que estaba disponible; desde el lado ecológico, mayor aprovechamiento de la energía solar gracias a que los paneles fotovoltaicos han ganado mucho en eficiencia y capacidad en la última década'.

Esto por lo que respecta al presente; mirando hacia el futuro, Cywinski es un fervoroso partidario del empleo de la nanotecnología en la arquitectura, gracias a su portentosa capacidad para modificar las propiedades de los materiales. El arquitecto norteamericano, uno de cuyos trabajos más recientes ha sido la modificación urbana del entorno que acoge en Filadelfia a la célebre Campana de la Libertad, resume su labor en la casa de Gates -cuyo coste total ascendió a más de 53 millones de dólares- como la conjunción de lo más antiguo ('los sabios principios de eficiencia ecológica que utilizaron nuestros antepasados durante varias generaciones') con lo más futurista ?'la tecnología digital en todas sus variantes').





Todo huésped, tras recibir un 'pin electrónico', queda conectado al ordenador central de la casa . El ordenador sabe dónde está cada invitado en todo momento y almacena información personalizada sobre él.




De las paredes cuelgan grandes pantallas con reproducciones electrónicas de los cuadros más valiosos del mundo. El ordenador almacena información acerca del visitante y las pantallas se autoajustan a sus gustos (TV, música...). En la biblioteca reposa uno de los códices más preciados de Leonardo Da Vinci.




En todas las habitaciones hay conexión directa a Internet. Además el visitante puede caminar por la casa sin perderse nada porque el ordenador sigue sus pasos programando las pantallas, luces, sonido y teléfono acorde con las intrucciones personalizadas de cada huesped.

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